Los que desde hace muchos años seguimos el trabajo del reciente ganador de Pritzker recibimos la noticia con una alegría desprovista de toda sorpresa. La sensibilidad en cierta manera escultórica que expresan de un modo tan enfático todos sus proyectos tiene un espesor poético, que resulta emocionante y estaba destinada al reconocimiento. Chile es desde siempre un país de grandes escultores, y esa práctica artística se trasunta en la arquitectura, especialmente en la de Smiljan Radic. Los que practicamos esta profesión, y más aún desde esta geografía, nos sentimos inspirados y agradecidos por su obra que pone a Latinoamérica en un lugar destacado en el panorama de la arquitectura de nuestro tiempo.
En el bosque y frente al campo de golf, se destaca el emplazamiento oblicuo de esta casa, subrayado por las líneas horizontales. Una materialidad natural y cálida, con especial atención en su inserción en el paisaje. Construida en steel frame, y atenta a la sustentabilidad, la casa se eleva liviana sobre el terreno.
Urbano de características suburbanas, un anillo que ocupa casi la totalidad de la manzana, encerrando un espacio interior que se propone como el corazón verde del conjunto. El proyecto busca potenciar las situaciones particulares del emplazamiento con especial atención al paisaje interior del jardín.
Construidas con una estructura metálica montada sobre un basamento comercial en hormigón armado, se levantan las cuatro torres, que conforman un conjunto que tiene gran visibilidad en el paisaje. Una imagen tecnológica donde el hierro es protagonista y que dinamiza una urbanización con gran futuro.